cancer

Publicado el

Por Gabriela Oria

El Centro de Estudio y Formación Integral de la Mujer (Cefim), en colaboración con la Clínica Mayo, organizó una importante conferencia impartida por el Dr. Javier Magriña con especialidad en Ginecología.

 

En dicha reunión, el Dr. Magriña recalcó la importancia de que las mujeres tomemos parte activa en el autocuidado de nuestra salud, para lo cual brindó destacados datos médicos y estadísticos sobre el cáncer. Así, expuso que, según la Secretaría de Salud, las tres primeras causas de muerte en las mujeres mexicanas son:

1. Eventos perinatales 21.2%

2. Ataques al corazón   8.1%

3. Tumores malignos    6.1%

 

Con relación al cáncer, señaló que los órganos femeninos que con mayor frecuencia presentan este padecimiento son el cuello del útero (cáncer cérvico-uterino), el útero (cáncer de matriz), los ovarios y las mamas.

 

Factores de riesgo

 

Sobre las posibles causas que originan la enfermedad, se informó que el cáncer cérvico-uterino está asociado a muchos factores de riesgo como el inicio precoz de relaciones sexuales (antes de los 18 años), la promiscuidad sexual (más de cuatro compañeros), la multiparidad y el tabaquismo.

 

Para el cáncer de matriz son factores de riesgo: la obesidad, ovulaciones infrecuentes, infertilidad, administración de estrógenos exógenos y el uso de un medicamento llamado tomoxifema (el cual se administra para prevenir en cáncer de mama).

 

En el caso del cáncer de ovarios, se habló de la ovulación incesante, la nuliparidad (cuando no se ha tenido ningún hijo) y algunos factores ambientales que aún no se determinan con claridad como el entorno socio-cultural, la nutrición, etc.

 

Finalmente, para el cáncer de mama se consideran factores de riesgo: la historia familiar (herencia), el cáncer de mama contranatural (que se haya padecido en el otro seno), haber padecido cáncer de endometrio (capa interna del útero o matriz), de ovario o de colon, irradiación excesiva, alimentación alta en grasas y la paridad tardía (tener hijos tarde).

 

 

¿Cómo puede diagnosticarse?

 

De acuerdo al Dr. Magriña, el cáncer cérvico uterino puede diagnosticarse en una fase pre-cancerosa con la práctica anual o semestral del examen conocido como Papanicolau, el cual consiste en un frotis en el cuello del útero para obtener células del cérvix (cuello) que se estudian en laboratorio. En este sentido, el especialista recomendó ampliamente una nueva técnica llamada “thin prep”, que parece ser más fidedigna que la técnica tradicional ya que conserva para su estudio un porcentaje mucho más alto de las células obtenidas en el frotis.

 

El cáncer de matriz se diagnostica por medio de una biopsia del endometrio (capa interna del útero) cuando se observa que su espesor es mayor a 18 milímetros.

 

Para el cáncer de ovarios las pruebas para su diagnóstico son: el examen pélvico, ultrasonidos y la prueba llamada CA-125 aunque de acuerdo al ginecólogo ninguno de ellos es eficaz.

 

Sobre el cáncer de mama, éste se diagnostica por  medio del autoexamen a los senos que debe hacerse la mujer a sí misma mensualmente al terminar su mentruación y por medio de la mamografía (estudio radiológico).

 

¿Qué medidas de prevención existen?

En conclusión…

 

Ante todo, ¡actúa y cuida  tu vida! Como se observa es un problema complejo y todavía habrá mucho que investigar al respecto.  Sin embargo, así como en los demás aspectos de nuestra vida, éste es uno que no debemos dejar pasar de largo, especialmente si identificamos  la presencia de algunos de los factores de riesgo mencionados.

Para prevenir el cáncer cérvico-uterino es recomendable evitar relaciones sexuales fuera del matrimonio  y practicar la monogamia.

 

Recordemos que vale la pena participar en el autocuidado de nuestra salud y en concreto llevar a cabo las siguientes acciones:

 

  1.     Participar activamente en las decisiones que se tomen en conjunto con el médico sin olvidar que las mujeres tenemos mucho qué decir y qué aportar sobre cómo atacar los problemas de salud que se nos presenten en la vida.
  2.   Acudir al examen anual o semestral de Papanicolau según nuestras circunstancias personales a partir de los 20 años de edad.
  3.  Practicarnos el autoexamen de los senos cada mes, después de la mestruación y acudir al médico si notamos cambio en la forma o alguna protuberancia por pequeña que parezca.
  4.  Practicarnos una mamografía cada dos a cinco años a partir  de los 40 años y evitar hacérnosla antes de esta edad porque se sabe que el exceso de radiación y la radiación precoz de los senos favorece la aparición del cáncer en los mismos.
  5. Promover estilos de vida saludables en cuanto a nutrición, evitar vicios y excesos, no fumar y recordar que si yo fumo también fuman las personas que me rodean perjudicándolas directamente.

ARTICULOS DE NUESTRO BLOG

¡Felices vacaciones!

Las vacaciones son un “alto” en la vida habitual; un período de tiempo en el que interrumpimos nuestras actividades cotidianas, generalmente de trabajo o de estudio, para realizar otras diferentes

Las hormonas en el parto

Las hormonas en el parto tienen un delicado y armonioso funcionamiento y fluyen con sorprendente balance cuando se respeta su acción fisiológica.   Tu cerebro se encarga de liberar varias